10 de noviembre de 2013

NASREDDIN




















Nasreddin o Nasrudín, es un personaje mítico de la tradición popular sufí, una especie de antihéroe del islam, cuyas historias sirven para ilustrar o introducir las enseñanzas sufíes, se supone vivió en la Península Anatoli en una época indeterminada entre los siglos XIII y XV.

Nasr-ed-Din significa "victoria de la fe" y Hodja, "el maestro" o "el profesor". También se le conoce como "El maestro Nasreddin" (Nasreddin Hodja) y Mulá Nasrudín.

Su origen es medieval y se le conoce en lugares como Egipto, Siria, Asia central, Pakistán y la India. También en Turquía y Rusia. Su fama se extiende desde Mongolí hasta Turquía, e incluso el sur de Italia, en Sicilia  (donde es conocido por el nombre de Giufà) y en Cerdeña, y sus aventuras y anécdotas se cuentan en multitud de lenguas distintas.














Nasrudín es un Mulá  (maestro) que protagoniza una larga serie de historias-aventuras-cuentos-anécdotas, representando distintos papeles: agricultor, padre, juez, comerciante, sabio, maestro o tonto. Cada una de estas historias cortas hace reflexionar a quién la lee u oye, como una fábula, y además suelen ser humorísticas, con el humor simple de lo cotidiano, a veces con contrasentidos y aparentes absurdos.

Sus enseñanzas, que han sido y son utilizadas por los maestros del sufismo, van desde la explicación de fenómenos científicos y naturales, de una manera más fácilmente comprensible, a la ilustración de asuntos morales.

Idries Shah popularizó en Occidente al personaje a través de diversas recopilaciones de estos cuentos breves rescatados de la literatura y tradición oral de las culturas donde es conocido. Nos hace saber que el personaje pasó a la figura árabe de Joha para reaparecer en el folklore de la Isla de Sicilia  para después aparecer en algunas historias atribuidas a Baldakiev  en Rusia así como al antiguo libro francés de las Fábulas de María de Francia.

Los cuentos de Nasrudin actualmente llegan a ser aproximadamente 378. Estos fueron compilados por Idries Shah. Son textos que tratan de distintos temas, generalmente morales, cuyas enseñanzas se amparan del ingenio y el humor.

Shah, divulgador de la cultura sufí en occidente, siempre consideró que la sabia y absurda lógica de los cuentos de Nasrudín era uno de los métodos más ingeniosos que tenían los sufíes para romper la forma de pensar habitual, adentrándose así en un mundo despojado de prejuicios.

Nasrudin es considerado un Don Quijote islámico porque acostumbra a ser cuerdo en su locura y abarca todo el ingenio popular de oriente medio transmitiendo de forma simplificada las enseñanzas del sufismo. 

Acostumbra a realizar una crítica caustica y mordaz de los comportamientos inadecuados del islamismo, representado en muchos cuentos por imanes, jueces y personeros de la religión, representando él mismo los valores de un religioso sufí.












El Viaje

Mulá Nasrudín inició un viaje hacia tierras lejanas, motivo por el cual se consiguió una cimitarra y una lanza. En el camino, un bandido cuya única arma era un bastón, se le echó encima y lo despojó de todas sus pertenencias.

Cuando llegó a la ciudad más próxima, el Mulá contó su desgracia a sus amigos, quienes le preguntaron cómo habría podido suceder que él, estando armado con una cimitarra y una lanza, no hubiera podido dominar a un ladrón armado con un modesto bastón.
Nasrudín contestó:

- El problema fue precisamente que yo tenía las dos manos ocupadas, una con una cimitarra y la otra con una lanza. ¿Cómo creen ustedes que hubiera podido salir airoso?
















Nasrudín siempre escoge mal

Todos los días Nasrudin iba a pedir limosna a la feria, y a la gente le encantaba hacerlo tonto con el siguiente truco: le mostraban dos monedas, una valiendo diez veces más que la otra. Nasrudín siempre escogía la de menor valor.
La historia se hizo conocida por todo el condado. Día tras día grupos de hombres y mujeres le mostraban las dos monedas, y Nasrudín siempre se quedaba con la de menor valor. Hasta que apareció un señor generoso, cansado de ver a Nasrudín siendo ridiculizado de aquella manera. Lo llamó a un rincón de la plaza y le dijo:

—Siempre que te ofrezcan dos monedas, escoge la de mayor valor. Así tendrás más dinero y no serás considerado un idiota por los demás.

—Usted parece tener razón —respondió Nasrudín—. Pero si yo elijo la moneda mayor, la gente va a dejar de ofrecerme dinero para probar que soy más idiota que ellos. Usted no se imagina la cantidad de dinero que ya gané usando este truco. No hay nada malo en hacerse pasar por tonto si en realidad se está siendo inteligente.















El Contrabandista

Nasrudín solía cruzar la frontera todos los días, con las cestas de su asno cargadas de paja. Como admitía ser un contrabandista cuando volvía a casa por las noches, los guardas de la frontera le registraban una y otra vez. Registraban su persona, cernían la paja, la sumergían en agua, e incluso la quemaban de vez en cuando.

Mientras tanto, la prosperidad de Nasrudín aumentaba visiblemente.
Un día se retiró y fue a vivir a otro país, donde, unos años más tarde, le encontró uno de los aduaneros.
- Ahora me lo puedes decir, Nasrudín, ¿Qué pasabas de contrabando, que nunca pudimos descubrirlo?
- Asnos - contestó Nasrudín.














Nasrudín y el Sabio Gramático

A veces Nasrudín trasladaba pasajeros en su bote. Un día, un exigente y solemne sabio alquiló sus servicios para que lo transportara hasta la orilla opuesta de un ancho río. Al comenzar el cruce, el erudito le preguntó si el viaje sería muy movido. 
-Eso depende talvez según…- le contestó Nasrudín.
- ¿Nunca aprendió usted gramática? –
- No- dijo el Mulá Nasrudín.
- En ese caso, ha desperdiciado la mitad de su vida.- 
El Mulá no respondió.
Al rato se levantó una terrible tormenta y el imperfecto bote de Nasrudín comenzó a llenarse de agua. Nasrudín se inclinó hacia su pasajero: 
-          ¿Aprendió usted alguna vez a nadar? –
-          No – contestó el sabio gramático. 
-  En ese caso, amigo, ha desperdiciado TODA su vida, porque nos   estamos hundiendo!!! 














El Regalo 

Nasrudín fue acusado con otro reo de haber robado al erario público. Había dudas de quién sustrajo el dinero... si fue Nasrudín o el otro reo.
Nasrudín, siempre astuto, le planteó a su abogado: 
-Por qué no le enviamos un regalo caro al juez para facilitar el proceso de descargo? 
-Tu estás loco...ese juez es muy íntegro y te condenaría irremediablemente. 
Al otro día el juez, sin escuchar muchos argumentos, y de manera tajante, condenó al otro reo. Entonces, al salir de la corte el abogado de Nasrudin le pregunto: 
-Qué sorpresa!  Yo juraba que este caso lo perderíamos y que tú, Nasrudín, saldrías condenado. Fue una suerte que le hubieras enviado el regalo caro...Me imagino que así lo hiciste! 
Nasrudin contestó: 
-Confieso que así lo hice. Pero no resistí a la tentación de enviárselo a nombre del otro reo! 


















La Sopa de Pato

Cierto día, un campesino fue a visitar a Nasrudín, atraído por la gran fama de éste. Deseoso de ver de cerca al hombre más ilustre y más idiota del país, le llevó como regalo un magnífico pato.
El Mulá, muy honrado, invitó al hombre a cenar y pernoctar en su casa. Comieron una exquisita sopa preparada con el pato.
 A la mañana siguiente, el campesino regresó a su campiña, feliz de haber pasado algunas horas con un personaje tan importante.
Algunos días más tarde, los hijos de este campesino fueron a la ciudad y a su regreso pasaron por la casa de Nasrudín.
- Somos los hijos del hombre que le regaló un pato - se presentaron.
Fueron recibidos y agasajados con sopa de pato.
Una semana después, dos jóvenes llamaron a la puerta del Mulá.
- ¿Quienes son ustedes?
- Somos los vecinos del hombre que le regaló un pato.
El Mulá empezó a lamentar haber aceptado aquél pato. Sin embargo, puso al mal tiempo buena cara, e invitó a sus huéspedes a comer.
A los ocho días, una familia completa pidió hospitalidad al Mulá.
- Y ustedes ¿quiénes son?
- Somos los vecinos de los vecinos del hombre que le regaló un pato.
Entonces el Mulá hizo como si se alegrara y los invitó al comedor. Al cabo de un rato, apareció con una enorme sopera llena de agua caliente y llenó cuidadosamente los tazones de sus invitados. Luego de probar el líquido, uno de ellos exclamó:
- Pero.... ¿qué es esto, noble señor? ¡Por Allah que nunca habíamos visto una sopa tan desabrida!
El Mulá Nasrudín se limitó a responder:
-Esta es la sopa de la sopa de la sopa de pato que con gusto les ofrezco a ustedes, los vecinos de los vecinos de los vecinos del hombre que me regaló el pato!!!






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