27 de agosto de 2012

JORGE AMADO
















Ya de joven frecuentó los círculos literarios y fue cofundador del grupo literario Academia de los Rebeldes, publicando su primera novela con dieciocho años. Se licenció en Derecho en la Facultad Nacional de Derecho de Río de Janeiro. Militante comunista, fue encarcelado y perseguido, teniendo que exiliarse  en Argentina y después en Uruguay. Tras la caída de la dictadura de Varga, regresó y fue elegido miembro de la Asamblea Constituyente por el Partido Comunista Brasileño, y diputado federal. 

En 1947, el Partido Comunista fue declarado ilegal y se exilió de nuevo, esta vez a París, de donde fue expulsado y después a Checoslovaquia. Regresó a Brasil en 1955, dejando la militancia política y dedicándose exclusivamente a la escritura. 

Varias de sus obras, han sido adaptadas al cine, teatro y televisión, y es uno de los escritores más leídos y traducidos de toda la historia de Brasil. Recibió numerosos honores y fue nombrado Doctor Honoris Causa por universidades de ambos lados del Atlántico. Fue también miembro de la Academia Brasileña de las Letras.

La sensualidad de la obra de Amado caló hondo en decenas de países, pero generó una admiración especial en los países de nieves eternas y libros trágicos.

"Como un tornado tropical, la vida desconocida y misteriosa de un distante Nuevo Mundo cayó sobre nosotros, dejándonos sin aliento con sus tempestades y sus pasiones".

Con estas palabras Vera Kuteishchikova, filóloga e investigadora de la literatura latinoamericana en la ex Unión Soviética comenzó su artículo sobre el 70º aniversario del escritor brasileño Jorge Amado, en 1982, en el influyente semanario de cultura Gaceta Literaria.
La frase da una buena idea del impacto de la obra de Amado, no sólo en Rusia sino también en otros países de Europa Oriental en los tiempos del comunismo, un fenómeno tal vez poco conocido por el público brasileño.

Varios libros de Amado fueron traducidos y publicados en los países comunistas.

En Rusia, según la información recogida por la investigadora y traductora Elena Beliakova, de la Universidad Estatal Cherepovets, el primero fue "San Jorge de los Ilheus", publicado por la editorial Literatura Extranjera en 1948, cinco años antes de la muerte de Stalin.
















El mensaje

 

Como se desprende del ensayo de Beliakova sobre Jorge Amado en Rusia, en un primer momento los burócratas que decidían -en nombre del Estado- que podía o no ser distribuido entre los ávidos lectores soviéticos, en pleno auge del estalinismo, estaban preocupados por el "mensaje".
"Los lectores no querían leer sólo sobre el amor trágico y no correspondido que dominaba las obras de los autores soviéticos y rusos. Sino también sobre el amor que conquista y vence a todos. Y sobre algo no menos importante, el amor sensual".
Elena Beliakova, investigadora y traductora rusa



San Jorge de Ilhéus - saga que forma parte del ciclo sobre el cacao, el papel de los coroneles y la extracción y explotación promovidas por empresas internacionales como telón de fondo - pertenece al espíritu de denuncia de los males del imperialismo estadounidense, tan difundido por la máquina de propaganda soviética de la época.

El hecho de que el autor bahiano haya sido uno los más prominentes miembros del Partido Comunista de Brasil sin duda influyó en la decisión de permitir su publicación. Amado se convirtió en uno de los escritores latinoamericanos más populares de todos los tiempos en Rusia junto a Pablo Neruda y Gabriel García Márquez.

Pero si el humanismo y el sentido de justicia encantaron a las autoridades, especialmente en libros como "Cosecha Roja" y aún más en "Los subterráneos de la Libertad" (el paso más grande de Amado en el estilo del realismo socialista que, según Beliakova, casi fue "ordenado" por los soviéticos que estaban ansiosos de ver la primera obra de un autor latinoamericano en este estilo), Amado también ganó un lugar permanente en el corazón de los lectores rusos por otras razones, como la introducción al “nuevo mundo” a la que se refería Kuteishchikova anteriormente.

Ese mundo llegó con dos libros “Gabriela, clavo y canela” y “Doña Flor y sus dos maridos”, publicados en la URSS. en 1961 y 1970 respectivamente.


"Podemos oír los signos del amor apasionado, radiante y puro que trae inagotables alegrías y regocijo al alma", señala Oleg Volkov, en el prólogo de "Doña Flor...", que se convirtió en el libro más vendido de Amado en la URSS. 

Los libros de Amado aportaron una "alegría de vivir" desconocida por la literatura rusa. La “alegría de vivir” en la obra de Amado era una cosa “extraña en la literatura rusa”, escribe Beliakova en su ensayo.

"Nosotros los rusos encaramos la vida de una forma trágica y nos cansamos de nosotros mismos en esa tragedia cotidiana. Es difícil ser optimista cuando tienes frente a tus ojos, más de siete meses al año, una interminable llanura cubierta de hielo bajo un cielo gris y sin un solo día de sol”.

"En situaciones como esas, las novelas de Amado, como una sobredosis de vitamina C, regeneran la vida. Nos dan la armonía con el mundo que tan desesperadamente necesitamos".













Cuando los lugares dejaron de ser imposibles

Las mismas razones pueden explicar el éxito de Amado en la antigua Alemania Oriental (DDR, por sus siglas en alemán), donde había un "anhelo de lugares distantes y exóticos, aventuras y libertad” que proyectaba la literatura latinoamericana, según Jens Kirsten, autor de "Lateinamerikanische Literatur in der DDR" (Literatura Latinoamericana en la DDR).

Para Kirsten, Amado y Neruda fueron los principales y más reconocidos representantes de la literatura latinoamericana en el país. El académico le dijo a BBC Brasil que entre 1950 y 1990 (año de la caída del Muro de Berlín) se publicaron 20 libros de Amado.

Como ocurrió en la Unión Soviética, Amado fue cortejado por las autoridades y sus libros fueron lanzados por una editorial estatal dedicada a la literatura extranjera, Volk und Welt (Pueblo y Mundo).
Si en la URSS fue galardonado con el prestigioso Premio Stalin en 1951, en Berlín oriental recibió el mismo año el Premio Lenin.

Pero los libros más populares de Amado en el este de Alemania fueron las obras de sus primeros años como escritor, como "Jubiabá" y "Capitanes de la Arena".

De acuerdo con Kirsten, la pasión por los libros de Amado pudo haber sufrido un grave revés cuando "el interés por la literatura de América Latina prácticamente se evaporó de la noche a la mañana" con el colapso de los sistemas comunistas en Europa Oriental en 1990.

Con la apertura de fronteras, el sueño de visitar los tan ansiados "lugares lejanos y exóticos" dejó de ser imposible.





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