14 de julio de 2012

MÚSICA y CEREBRO




















Hay una gran clave que puede desvelar el misterioso y poderoso universo que define quienes somos y como vemos la realidad: la Música.

En cada una de las fases y los periodos de nuestra vida, nuestra naturaleza y la educación que recibimos conforman la obsesión exclusivamente humana de la Música.

¡Mucho antes de poder ver podemos oír!

Escuchar música en el vientre materno estimula el crecimiento de la memoria a largo plazo. Un feto empieza a responder a los sonidos del mundo de su madre a las 18 semanas. Algunos de los primeros recuerdos de niños es probable que sean recuerdos musicales. Los niños recordaran piezas tras su nacimiento que habían oído antes de nacer. En particular la voz de la madre porque el feto la oye resonar a través de los huesos.

¡Lo increíble de la Música es que no existe fuera del Cerebro!

Una sola nota empieza cuando las vibraciones viajan por el aire. Lo que hace que el tímpano vibre. Dentro del oído, las vibraciones se convierten en impulsos nerviosos que viajan al cerebro donde se perciben como varios elementos de la música. Por ejemplo, ritmo o la melodía. Cuando eses elementos se  combinan forman un patrón que reconocemos como música. 

En otras palabras, el cerebro procesa los sonidos que creemos percibir en un tono perceptual que llamamos música. 

Hay una relación antigua y evolutiva entre la música el movimiento y el baile. Durante casi toda la historia de la humanidad, la música y el baile han formado parte de la misma actividad. Nunca ha existido la diferenciación que hacemos actualmente. Eso solo ha ocurrido durante los últimos centenares de años y solo en la cultura occidental y civilizada.

¡La música es movimiento!

La música es movimiento para la mayor parte de los pueblos del mundo y durante gran parte de su historia. Cuanto más respondemos a una pieza de música moviéndonos con ella, más activamos los circuitos del placer del cerebro. 

Podemos usar la música como un instrumento para conseguir un estado emotivo en particular. Si queremos relajarnos, estar tranquilos, seleccionamos música apropiada para entrar en ese estado. Si queremos animarnos mucho y ponernos en movimiento seleccionaremos música muy enérgica. No hay ninguna pieza de música que afecte a todo el mundo del mismo modo.

La relación entre el estado de ánimo y la música empieza pronto. Un suave movimiento de balanceo junto con sonidos tranquilizadores calma un bebe. Y volar a través del aire con sonidos alegres, evoca alegría y emoción.
Así, que los niños cuando juegan sus cerebros están aprendiendo como sentir emociones humanas cada vez que se mueven al ritmo.

¡Necesitamos sentir emociones para sobrevivir!

Las emociones nos hace movernos y el movimiento a través de un mecanismo de reacción nos hace sentir ciertas emociones. No importa lo que hagamos, o la música que más nos guste, el cerebro siempre está buscando placer. Esto no es tan frívolo como parece. El placer es la manera que tiene la naturaleza de decirnos que hemos llegado a una especie de equilibrio. La música es otra manera que tiene el cerebro de experimentar placer.

Ritmo

A través de otro proceso musical llamado “incorporación” nuestro cerebro utiliza la potencia del ritmo para dar forma no solo a nuestros sentimientos si no también a nuestras acciones. Cuando te centras en el ritmo, incluso a nivel inconsciente, tu cerebro imagina como se moverá tu cuerpo en respuesta a las emociones. Los humanos somos la única especie que puede sincronizar sus movimientos con la música.

Los chimpancés golpean palos y los elefantes también. Pero, si un segundo chimpancé o elefante apareciera no podrían sincronizarse. No pueden incorporarse al ritmo. Los humanos somos los únicos que podemos y lo hacemos naturalmente como niños. Esto puede que sea la clave del propósito evolutivo de la música que nos ha ayudado a crear relaciones sociales entre grandes grupos de personas.

Cuando hablamos en sincronizar a un grupo de personas, la música es la mejor manera de hacerlo. Porque queda muy claro que une a todo el mundo.

Cada vez que un músico sube a un escenario, ve y siente la fuerza seductora de la “incorporación”. Desde el latido del corazón hasta los golpes del tambor, la música ha llevado literalmente a la gente a la acción e interacción durante centenares de millares de años. Nuestra respuesta común a la música nos une en rituales sociales. Las canciones familiares refuerzan nuestros lazos de dolor y de celebración. Pero el poder de la incorporación musical también puede sincronizar la agresión humana o llenarnos del valor que necesitamos para detenerla.

Los Hemisferios

Aprender a tocar un instrumento musical desarrolla en la corteza cerebral, en las zonas motora y auditiva, un considerable incremento del número de conexiones neuronales. Activa más zonas del cerebro que casi todo lo que conocemos, mucho más que escuchar música. Esa actividad cerebral conlleva a una mayor inteligencia general y a otros beneficios, como la mejora de la memoria o las cualidades de razonamiento. 

La música tiende puentes entre los dos hemisferios del cerebro infantil. Los niños que tocan un instrumento musical una media de dos horas y media a la semana desarrollan un 25% más el cuerpo calloso, la zona que conecta los dos hemisferios cerebrales. Mejoran las conexiones neuronales relacionadas con la coordinación de los movimientos de las dos manos. Aumentan su coeficiente intelectual hasta 7 puntos y desarrollan su sistema de atención más rápidamente, sin importar lo que intentes  aprender.

Plasticidad Cerebral

El filósofo español Ortega y Gasset afirmaba “somos lo que hacemos”. Las últimas investigaciones neurológicas parecen demostrar su aserto de hace 70 años. La capacidad Intelectual de una persona puede incrementarse y la experiencia puede resultar tan importante como la genética en la determinación de la capacidad intelectual. 

El aprendizaje involucra cambios plásticos funcionales en las propiedades de las neuronas o en sus interconexiones. El aprendizaje, pues, podría ser el resultado de una modificación morfológica entre las interconexiones de las neuronas, similar a los fenómenos que ocurren durante la formación de sinapsis en la vida embrionaria.
 
El término “plasticidad del cerebro o plasticidad cognitiva” hace referencia a la capacidad para aprender y mejorar nuestras habilidades cognitivas, como cuando aprendemos a resolver problemas o cuando recordamos cualquier detalle o evento. La plasticidad es la capacidad del cerebro para remodelar las conexiones entre sus neuronas. 

Está en la base de los procesos de memoria y de aprendizaje, pero a veces también interviene para compensar los efectos de lesiones cerebrales estableciendo nuevas redes. Estas modificaciones locales de la estructura del cerebro dependen del entorno y permiten al cerebro adaptarse. En definitiva la “plasticidad cognitiva” es la capacidad del Sistema Nervioso Central para adaptarse; sea para recuperar funciones perdidas después de un accidente, o de una lesión de médula espinal, o para adaptarse a nuevos requerimientos ambientales; o sea, para aprender. 

Esta plasticidad quiere decir que nuestro cerebro está permanentemente cambiando. Cambia en función de su actividad. La plasticidad cerebral que propicia la música podría aprovecharse para desarrollar terapias destinadas a mejorar las habilidades cognitivas. 

Por ejemplo, utilizar la música en la terapia neurofisiológica, para mejorar las habilidades lingüísticas, la memoria o los estados de ánimo de las personas.
La música sería útil para este fin debido a que las regiones cerebrales implicadas en la práctica musical se utilizan también para otras funciones, como la memoria o el lenguaje. Cualquier mejora que favorezca la música en estas áreas del cerebro, favorecería también las capacidades en otros campos del conocimiento.


Que han demostrado los científicos:

  • El cerebro se organiza según las necesidades, siendo muy maleable, de manera que las diferentes partes del mismo se ayudan en las funciones que deben realizar. 
  • Es un sistema que a medida que avanza su aprendizaje construye circuitos nuevos. 
  • El cerebro se continúa desarrollando durante toda la vida, aunque tiene un momento muy importante en la adolescencia. 
  • Cada vez que el cerebro aprende algo nuevo se modifican las fuerzas de las conexiones entre las células. 
  • Aunque el cerebro está preparado para aprender durante toda su vida, al igual que los músculos hay que ejercitarlo.
  • Es más importante el número de conexiones entre neuronas o sinapsis que el número de neuronas en sí. 
  • El desarrollo cerebral necesita de las interacciones sociales.
  • La inteligencia necesita del contacto con otros cerebros. 
  • Es prácticamente imposible aprender solo. 
  • El cerebro humano no ha evolucionado y es el mismo desde hace decenas de miles de años. 
  • Para desarrollar la inteligencia se necesita vivir en sociedad, convivir con otros cerebros. 
  • Somos cerebros sociales y pensantes.
  • Nuestro cerebro es moldeable, tiene una gran capacidad para adaptarse en función de nuestro entorno y experiencia. 
  • Cuando nuestro cerebro imagina que estamos haciendo una actividad, activa las mismas regiones cerebrales que cuando hacemos esa actividad.

 Improvisación

El motivo porque a la mayor parte de la gente le encanta escuchar jazz y ver jazz en vivo en particular, es porque ven algo que se crea espontáneamente en ese lugar. Algo que nunca antes se había interpretado, algo que nunca más volverá a interpretarse. 

En el jazz mucha gente describe la improvisación como una manera que alguien cuente su propia historia musical y su propio sonido musical, su propia voz y existe un sentimiento de identidad personal que va con la improvisación de una persona. Al mismo tiempo, durante la improvisación el cerebro deja de censurarse y las zonas creativas se vuelven activas. Esta combinación de áreas de auto expresión intensificada, zonas de auto censura y auto inhibición reducidas se relacionan con la improvisación.

Cuando se compone una música uno puede pensar metafóricamente en términos de espacio y arquitectura, porque hay mucha información de un lado a otro entre los hemisferios. Entre los músicos amateur y los no músicos vemos que normalmente usan el hemisferio derecho para procesar el tono y la melodía y el hemisferio izquierdo para la lengua. Pero cuanto mejor músico eres, mejor se relacionan los dos hemisferios.

Creatividad


La creatividad puede fomentarse variando el orden de las actividades cotidianas y en ella están implicados ambos hemisferios cerebrales. Durante las actividades creativas, los dos hemisferios cerebrales se activan, y no sólo el hemisferio derecho, considerado hasta ahora el más creativo.

Los seres humanos pueden potenciar su creatividad de una manera muy simple: realizando las tareas más cotidianas en un orden distinto al seguido normalmente.

Eludir las costumbres más sencillas ayuda a las personas a romper sus propios patrones cognitivos y, por tanto, a pensar de manera más flexible y creativa. Una actitud tan sencilla como modificar nuestros hábitos resulta suficiente para volvernos más creativos.

El hemisferio izquierdo cerebral, que se cree relacionado con la lógica y las matemáticas, en realidad juega un papel clave en el pensamiento creativo. Se suele pensar que, al tocar un instrumento, pintar o al hacer cualquier otra actividad creativa, usamos más el hemisferio derecho del cerebro, que es el que está considerado la mitad creativa de este órgano, mientras que el hemisferio izquierdo está considerado como el lado racional y lógico de nuestra cabeza. Aunque es cierto que el hemisferio cerebral derecho realiza la mayoría del trabajo cuando estamos creativos, también lo es que dicho hemisferio “pide ayuda” al hemisferio izquierdo cuando llevamos a cabo cualquier tarea creativa.


Aprender más cosas sobre el mundo enriquece nuestras experiencias en él y aprender cosas sobre la música y el cerebro no es diferente.

 Dr. Daniel Levitin





Bibliografia

Fuente de los Textos:



Mi Cerebro Musical - Documental realizado por National Geographic en 2010.

Dr. Daniel Levitin - Profesor of Psychology – McGill University, Montreal, Canada.

Dra. Laurel Trainer Director, McMaster Institute for Music an the Mind University, Hamilton, Canada.



Charles J. Limb - M.D. – Department of Otolaryngology – Johns Hopkins University an Hospital Baltimore, Maryland. U.S.A.


Sting – músico

Dr. Álvaro Pascual-Leone, profesor de neurología en la Universidad de Harvard y director del Centro Berenson-Allen para la Estimulación no Invasora del Cerebro.

Dr. Petr Janata – Profesor, Center for Min dan Brain, UC Davis, California, U.S.A. 
Dr. Lola L.Cuddy Dep. of Psychology en Queen’s University, Kingston, Canada.

Mike McCready – Platinum Blue Music Intelligence Inc. U.S.A.




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